domingo, 18 de junio de 2006

Soneto del esposo enamorado

























Del color de las flores pintaré tu mirada,
con un rumor de nubes despertaré tu sueño,
mi amor por ti tan grande, qué pequeño
frente al inmenso mar de tu quietud dorada.

Limpio mi corazón con la ondulada
sombra de tu dulzura, y el empeño
de tu bravura mansa me hace dueño
de una esperanza libre y desbocada.

Pintaré tu sonrisa del color de las flores,
con las nubes más blancas recubriré tu lecho,
te cantaré canciones de todos los colores.

Cuando todo esté dicho, cuando todo esté hecho,
revestiré tu alma de música y rumores
y dormiré en la tibia pureza de tu pecho.

1 comentario:

Esther dijo...

¡Qué hermoso poema!
¡Cuánta felicidad debió sentir la esposa!